IMPORTANCIA MUNDIAL DEL PASTOREO NÓMADA PARA CONSERVAR EL PLANETA

Más de la mitad de la población mundial depende total o parcialmente del ganado para sobrevivir: esto incluye a unos 200 millones de pastores, 600 millones de ganaderos de subsistencia y más de 1.000 millones de personas sin tierras. La mayor parte de esta población habita en comarcas frágiles y marginales, que no admiten la intensificación ni el cultivo, enfrentándose a suelos pobres o desérticos, a lluvias irregulares y a las temperaturas más extremas de la Tierra.
Es imprescindible por ello mantener los usos y costumbres tradicionales de estos ganaderos, pues todos los esfuerzos realizados durante las últimas décadas para “mejorar y modernizar” sus condiciones de vida han terminado generalmente en fracasos estrepitosos, tanto desde el punto de vista económico y social como ambiental. Los pueblos pastores constituyen una de las culturas más antiguas del mundo, con más de 10.000 años de experiencia en el manejo y mejora de los territorios donde habitan y son por tanto depositarios de conocimientos y recursos genéticos valiosísimos para el futuro de la Humanidad.
Se estima que durante este siglo la desertificación afectará a 1.000 millones de personas. Las pérdidas agrícolas y ambientales relacionadas con la desertificación están valoradas en 40.000 millones de euros al año, sobre todo debido a prácticas agrícolas y forestales inadecuadas, incendios y a las políticas de sedentarización de las poblaciones nómadas.Ligado a la pérdida de las culturas nómadas está el problema de la desaparición de razas autóctonas, seleccionadas durante siglos por los pueblos pastores. Se conocen actualmente unas 4.000 razas de animales domésticos, pero casi 1.000 se encuentran en grave riesgo de extinción y otras 1.000 se han extinguido ya durante las últimas décadas, debido principalmente a la difusión de unas pocas razas comerciales, impuestas por empresas agroindustriales.
El ritmo de desarparición actual es de 2 razas autóctonas cada semana lo que supone una enorme vulnerabilidad genética: se estima por ejemplo que para el año 2015 todas las decenas de millones de vacas frisonas existentes en el mundo corresponderán a una variabilidad de tan sólo 66 ejemplares, con grave riesgo por tanto para la alimentación mundial en caso de enfermedades o degeneraciones. Las razas autóctonas sobreviven en cambio en condiciones adversas y son resistentes a muchas enfermedades, como resultado del trabajo milenario de selección y mejora de los ganaderos locales. Su uso múltiple, no especializado para una única producción, duplica generalmente al de las razas modernas hiperseleccionadas, y son mucho más dóciles y fáciles de manejar. Sin embargo los derechos de los nómadas están siendo usurpados ahora por las empresas agroindustriales, que expolian sus territorios y patentan sus conocimientos y la genética de sus plantas y animales.
España, con su legislación protectora del pastoreo trashumante que se remonta al Siglo XIII, debe constituir una referencia fundamental para demostrar la compatibilidad entre la conservación de las culturas nómadas tradicionales y el desarrollo sostenible. La red nacional de vías pecuarias, cañadas, cordeles y veredas, con su patrimonio de descansaderos, abrevaderos y coladas, permite relacionar entre sí todas las comarcas del territorio español mediante corredores lineales de 125.000 Km. de longitud y más de 400.000 Ha. de superficie. Esto ha permitido conservar una de las diversidades biológicas mayores del mundo, con unas 100.000 especies distintas zoológicas y vegetales. La riqueza de los pastizales españoles, con más de 40 especies herbáceas por cada metro cuadrado de terreno es la más alta que se conoce, superando incluso a la de las selvas tropicales.
Por otra parte, la estructura de los pastizales españoles, donde el cesped se ve enriquecido por arbolado disperso de encinas, alcornoques, robles, fresnos y pinos, tiene una de las máximas capacidades para absorber carbono atmosférico, contribuyendo a mitigar la grave amenaza del cambio climático, que afectará terriblemente a nuestro planeta durante las próximas décadas. Los bosques y matorrales ibéricos almacenan unas 120 toneladas de carbono por hectárea, y los pastizales 150 toneladas, manteniendo al mismo tiempo una alta producción ganadera y la biodiversidad en fauna y flora silvestre, almacenando agua en profundidad, evitando la erosión y favoreciendo la actividad microbiana. A nivel mundial, los pastizales gestionados y mejorados por los pastores durante siglos, pueden contribuir a fijar más del 20 % de las emisiones globales por utilización de combustibles fósiles.
Otra importante contribución de los investigadores españoles al conocimiento del pastoreo nómada y trashumante ha sido el determinar la función de los herbívoros para la conservación de la biodiverdidad. Cada rebaño de 1.000 ovejas trashumantes traslada diariamente a lo largo de las vías pecuarias 3 toneladas de fertilidad y 4,5 millones de semillas. Como la rumia y digestión de estas semillas suele durar entre 2 y 5 días, son excretadas a 40-100 kilómetros de distancia de donde fueron ingeridas, lo que supone una siembra permanente a lo largo del territorio, donde cada planta encuentra nuevas condiciones de supervivencia, algo que es fundamental en la actual situación de cambio climático. Durante una trashumancia de un mes desde Extremadura a la Cordillera Cantábrica o desde Andalucia hasta las montañas de Albarracín, cada rebaño de 1.000 ovejas traslada, digiere, abona y siembra la increible cantidad de 135 millones de semillas.

 
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